El albarán no lleva el número de factura
No puede llevarlo: se emite antes. Emparejar por referencia falla de salida, y por eso los sistemas que solo cruzan números dejan casi todo sin casar.
Una factura de fin de mes puede tapar treinta albaranes. Consolidar es emparejar cada factura con las entregas que cubre y comprobar, artículo por artículo, que lo facturado es lo que llegó. La IA lo hace sin número de referencia y sin plantillas, y avisa de lo que no cuadra antes de contabilizar.
Consolidar es emparejar cada factura de proveedor con los albaranes de entrega que cubre, y comprobar que lo que pone la factura es lo que de verdad llegó: los mismos artículos, las mismas cantidades y los mismos precios.
En una empresa que recibe género a diario, el albarán llega con la mercancía y la factura llega a fin de mes. Entre medias hay entregas parciales, devoluciones, productos que se sustituyen por otros y precios que cambian sin avisar.
Cuadrar eso es el trabajo que nadie quiere: sacar el taco de albaranes del cajón, buscar los del proveedor, sumar y comparar con la factura. Y se hace con prisa, el día que hay que contabilizar, que es justo cuando se cuelan los errores.
El documento no trae la información que haría falta para emparejarlo rápido.
No puede llevarlo: se emite antes. Emparejar por referencia falla de salida, y por eso los sistemas que solo cruzan números dejan casi todo sin casar.
El mismo artículo del mismo proveedor cambia de precio entre una entrega y la siguiente. Si nadie compara con la anterior, la subida se contabiliza sin más.
Un pedido llega en tres veces, falta media caja y se devuelve un producto. La factura resume todo eso en una línea y hay que deshacer el nudo.
«Tomate rama 5 kg» en el albarán y «TOMATE RAMA CAJA» en la factura. Para una persona es obvio; para una comparación de texto, no.
El trabajo se acumula para el cierre. Treinta albaranes por factura, veinte proveedores, y la prisa de tener que contabilizar.
El albarán se firma en el muelle y acaba arrugado en una carpeta. Lo que no está digital no se puede cruzar con nada.
La diferencia con un OCR clásico está en qué se compara. Un OCR saca el texto y deja la comparación para después. La IA generativa entiende que esa línea del albarán y esa otra de la factura son el mismo artículo aunque no se llamen igual, y que dos entregas parciales suman la cantidad que se factura.
Del albarán firmado en el muelle al asiento contable, sin teclear por el camino.
Según llegan, uno a uno: foto del móvil en el muelle, correo, carpeta de Dropbox conectada o la web.
A fin de mes, por el mismo sitio. Se lee entera, línea a línea, no solo el total.
La IA propone qué albaranes cubre esa factura y marca artículo por artículo lo que cuadra y lo que no.
Con su cuenta contable, al ERP por su conector o a un Excel con la estructura que pidas.
El paso a paso con capturas está en cómo consolidar facturas y albaranes, y lo que hace el programa en software para consolidar facturas y albaranes.
Además del tiempo ahorrado, lo que antes pasaba sin que nadie lo mirase.
Cada artículo se compara con el de la última entrega del mismo proveedor. La diferencia se marca antes de contabilizar. Más en control de precios en albaranes.
Lo facturado contra lo entregado, unidad a unidad. Si la factura dice doce cajas y los albaranes suman diez, salta.
La misma factura que entra dos veces, por correo y en mano, se detecta antes de que se pague dos veces.
La consolidación importa donde hay entregas frecuentes y márgenes estrechos: cuando el proveedor viene tres veces por semana y una subida de céntimos por kilo, repetida todo el año, se come el margen sin que aparezca en ningún sitio.
Lo que más nos preguntan sobre consolidar.
Es emparejar cada factura de proveedor con los albaranes de entrega que cubre, y comprobar que lo que pone la factura es lo que de verdad llegó: los mismos artículos, las mismas cantidades y los mismos precios. En una empresa con entregas diarias una factura mensual puede tapar treinta albaranes.
Es lo normal: el albarán se emite antes que la factura, así que no puede llevar su número. Por eso emparejar por referencia falla. La IA empareja por lo que sí hay: proveedor, fechas, artículos, cantidades e importes, y propone la pareja con su nivel de confianza para que alguien la confirme.
Que salta antes de contabilizarla, no en el cierre del mes. Dijit compara el precio de cada artículo con el de la última entrega del mismo proveedor y marca la diferencia. Esa es la parte que más dinero recupera: subidas de precio que nadie avisó y cantidades facturadas que no se entregaron.
Sí. El albarán entra por correo, desde una carpeta de Dropbox conectada, subiéndolo en la web o por API, y vale la foto hecha con el móvil en el muelle de descarga. La precisión media de lectura sobre PDF original es del 99%; en fotos depende de la calidad de la imagen.
No. Al trabajar con IA generativa el sistema interpreta un albarán que no ha visto nunca, sin plantilla previa, y sigue funcionando cuando el proveedor cambia el diseño del documento.
En tu programa de contabilidad, por su conector, o en un Excel con la estructura que pidas. La lista está en integraciones.
La prueba gratuita son 14 días y 20 documentos, sin coste y sin permanencia. Con una factura mensual de un proveedor y sus albaranes del mes ya se ve si empareja bien. Más respuestas en las preguntas frecuentes.
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