¿Hay que crear plantillas?
Si cada proveedor nuevo obliga a configurar un formato, el trabajo no desaparece: cambia de sitio. Y vuelve cada vez que alguien cambia el membrete.
Cinco herramientas comparadas por lo que de verdad decide la compra: si hay que crear plantillas, si entienden el documento o solo leen letras, y dónde acaba el dato. Sin porcentajes de precisión inventados, porque no se pueden comprobar.
La decisión se juega en estas cuatro, no en decimales de precisión.
Si cada proveedor nuevo obliga a configurar un formato, el trabajo no desaparece: cambia de sitio. Y vuelve cada vez que alguien cambia el membrete.
Leer es sacar los caracteres. Entender es saber que ese número es el total, que esa línea es un descuento y a qué cuenta contable va.
Un PDF con texto buscable no ahorra ni un minuto de contabilidad. Lo que ahorra es que el asiento entre en el ERP.
Hay herramientas que son un servicio para programar y otras que usa el equipo de contabilidad desde el primer día. No es el mismo proyecto.
Ninguna de las cinco es mala: compiten en cosas distintas.
| Herramienta | Para qué es buena | Dónde flojea | Para quién |
|---|---|---|---|
| Dijit | Facturas y albaranes de compra: los lee, los contabiliza y los mete en el ERP. | No hace facturación de ventas: cubre compras y contabilidad. | Empresas y asesorías que quieren dejar de teclear facturas. |
| ABBYY FineReader | Convertir PDF escaneado a documento editable, y muchísimos idiomas. | Documentos sin estructura fija y manuscritos. | Quien necesita convertir y archivar, más que contabilizar. |
| Docsumo | Documentos financieros, con modelos ya entrenados por tipo. | Fuera de ese terreno hay que configurar más. | Departamentos financieros con volumen y perfil técnico. |
| Klippa DocHorizon | Clasificar lotes grandes y anonimizar datos personales. | Menos enfocado al asiento contable final. | Sectores con exigencias fuertes de protección de datos. |
| Amazon Textract | Escalar sin límite dentro de AWS y pagar por uso. | No es un producto terminado: hay que programarlo. | Equipos de desarrollo que ya viven en AWS. |
Somos parte de la comparativa, así que conviene decirlo: Dijit es nuestro. Por eso no verás aquí una puntuación que nos ponga primeros. Lo que sí decimos es para qué sirve cada una, incluido cuándo no somos la respuesta.
IA generativa y OCR propio
Lee facturas, albaranes y tickets con IA generativa apoyada en un OCR propio, y no se queda en el texto: saca el proveedor, las líneas, los impuestos y la cuenta contable, y lo envía al programa de contabilidad. El dato llega contabilizado, no en bruto.
No necesita plantillas: interpreta un documento que no ha visto nunca. Y cubre lo que viene después de leer, que es donde se va el tiempo de verdad: conciliar albaranes con su factura, control de precios, detección de duplicadas y asignación de cuentas contables que aprende del historial de la empresa.
Dónde no encaja: si lo que buscas es convertir un archivo histórico en PDF editable, o facturar tus ventas, esta no es la herramienta. Lo que cuesta está en las tarifas, sin pedir presupuesto para verlo.
El clásico del reconocimiento
Lleva décadas afinando su motor de reconocimiento y se nota en lo que mejor hace: convertir un PDF escaneado en un documento que se puede editar y buscar, con soporte para más de doscientos idiomas según su propia web.
Su terreno son los documentos de estructura fija. Con formatos que cambian de un proveedor a otro, o con manuscritos, pide más trabajo de configuración.
Especialista en documento financiero
Está construido alrededor del documento financiero: facturas, recibos y estados de cuenta. Trae modelos ya entrenados por tipo de documento, así que un departamento contable puede empezar sin montar nada desde cero, y su API facilita enchufarlo a un ERP.
Fuera del terreno financiero pierde esa ventaja, porque lo que aporta es precisamente la especialización.
Clasificar y anonimizar
Su fuerte es ordenar: coge un lote grande y clasifica cada documento por tipo sin que nadie los separe a mano. Y trae funciones de anonimización pensadas para el RGPD, que detectan y tapan datos personales en lo procesado.
Eso lo hace interesante en sanidad o en servicios financieros, donde el problema no es solo leer el documento sino poder guardarlo.
Servicio de AWS, no producto
Extrae texto, tablas y formularios, escala sin límite práctico y se paga por lo que se consume. Si la empresa ya vive en AWS, encaja con el resto de piezas sin fricción.
La contrapartida es que no es un producto terminado: no hay pantalla donde revisar una factura antes de contabilizarla. Eso hay que construirlo, y ese proyecto tiene su coste.
No hay una respuesta única, y conviene desconfiar de quien dé un porcentaje sin decir sobre qué documento lo midió. La precisión depende del documento tanto como del motor.
Un PDF original, el que genera el ordenador del proveedor, se lee casi perfecto con cualquier herramienta seria: el texto ya está dentro del fichero. Un albarán arrugado, fotografiado a contraluz en un muelle de descarga, es otro problema. Comparar las dos cosas con el mismo número no significa nada.
Lo que sí podemos decir de lo nuestro, y está medido: la precisión media de lectura y clasificación de Dijit es del 99% sobre PDF original. En documentos fotografiados depende de la calidad de la imagen.
La forma seria de compararlas es la aburrida: coge diez facturas difíciles de proveedores reales, de las que se atascan, y pásalas por cada herramienta. En una tarde sabrás más que leyendo veinte comparativas.
El que no termina en el texto extraído. Esta es la diferencia que más dinero mueve y la que peor se explica en las comparativas.
Si tu ERP está en la lista de integraciones, el tercer caso es el que te interesa mirar.
Depende del PDF, y hay tres tipos que se confunden todo el rato.
Lo genera el ordenador del proveedor. El texto ya está dentro, así que no hace falta OCR para leerlo: hace falta alguien que entienda qué campo es cada cosa.
Es una imagen metida en un PDF. Aquí sí hace falta OCR de verdad, y la calidad del escaneo marca el resultado.
El caso más difícil y el más común fuera de la oficina: sombras, arrugas y perspectiva. Necesita OCR e IA que rellene lo que la foto no da.
Una herramienta que solo se haya probado con PDF originales parecerá perfecta en la demo y fallará el primer día de obra. Más sobre esto en digitalizar documentos con IA.
El recorrido de una factura en Dijit. En las otras cuatro herramientas cambian los pasos finales, que es justo donde se decide si ahorras tiempo.
Por correo, desde una carpeta de Dropbox conectada, subiéndola en la web o por API.
El OCR reconoce el texto y la IA decide si es factura, albarán o ticket, sin plantilla previa.
Cuadra líneas con totales, comprueba impuestos y marca lo que no encaja para que alguien lo mire.
Con su cuenta contable, al ERP por su conector o a un Excel con la estructura que pidas.
Subir facturas a un sistema es sacar datos de la empresa. Pregunta en qué país están los servidores. Los de Dijit son Microsoft Azure en la Unión Europea.
Algunos servicios usan lo que subes para mejorar sus modelos. Los documentos de los clientes de Dijit no se usan para entrenar.
Ninguna herramienta acierta siempre. Lo importante es si te avisa y te deja corregir antes de contabilizar, o si el error aparece en el cierre del mes.
Lo nuestro está detallado en seguridad y cumplimiento.
Lo que más se pregunta al comparar herramientas OCR.
No hay una respuesta única, y conviene desconfiar de quien dé un porcentaje sin decir sobre qué documento. La precisión depende del documento, no solo del motor: un PDF original se lee casi perfecto y una foto con sombras, no. Dijit mide un 99% de precisión media de lectura y clasificación sobre PDF original; en documentos fotografiados depende de la calidad de la imagen. La forma seria de compararlas es pasar tus propios documentos por cada una.
En documentos de empresa las más citadas son ABBYY FineReader, Docsumo, Klippa DocHorizon, Amazon Textract y Dijit. No compiten en lo mismo: ABBYY convierte PDF escaneado a editable, Amazon Textract es un servicio de AWS que se programa, Docsumo y Klippa procesan documentos por lotes, y Dijit lleva facturas y albaranes hasta el ERP con la contabilidad hecha.
Las que no terminan en el texto extraído. Un OCR que devuelve un PDF con texto buscable no automatiza nada: alguien tiene que teclear ese dato en el ERP. Para automatizar de verdad hace falta que la herramienta clasifique el documento, extraiga los campos, los valide y los envíe al programa de contabilidad por un conector o por API.
Depende del PDF. Si es un PDF original generado por el ordenador del proveedor, el texto ya está dentro y cualquier herramienta seria lo lee. Si es un PDF escaneado o una foto, hace falta OCR de verdad. Y si además hay que sacar los importes línea a línea, hace falta IA que entienda el documento, no solo que lo lea.
Con las herramientas basadas en plantillas, sí: cada formato nuevo se configura, y cuando el proveedor cambia el membrete hay que volver a tocarlo. Con IA generativa no: el sistema interpreta un documento que no ha visto nunca. Esa es la diferencia práctica más grande entre un OCR clásico y uno con IA.
En Dijit la prueba son 14 días y 20 documentos, sin coste y sin permanencia. Es lo que recomendamos hacer con cualquiera de las cinco: coger diez facturas difíciles de proveedores reales y pasarlas por cada herramienta. Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
14 días y 20 documentos. Coge las diez facturas que peor se leen y pásalas por Dijit. Sin tarjeta y sin instalar nada.
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